Un informe del diario La Voz del Interior de Córdoba, señala que en 2006 había en la provincia 855 mil cabezas, mientras que en 2013 quedaban sólo 309 mil.

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La caída en la exportación de carne desalentó su producción

El intervencionismo que desde 2006 mantiene el Gobierno nacional sobre el negocio ganadero sigue reportando efectos negativos. En los últimos siete años, el stock ganadero en la provincia cayó 27 por ciento. Desde 2006, cuando pastaban 6,5 millones de cabezas, hasta el año pasado en que se relevaron 4,8 millones, el rodeo bovino perdió 1,77 millones de cabezas, según afirma el productor y exdirigente agropecuario Néstor Roulet. “La categoría con mayor disminución fue la de novillos, con 64 por ciento”, según p recisó el productor a partir de datos del Senasa.

Esta categoría del rodeo vacuno, en la que Córdoba fue una gran referente años atrás, comenzó a perder peso dentro de la estructura ganadera debido a la regulación de la venta de carne al exterior. “Esta situación fue causada por el cierre y posterior manejo de las exportaciones, a través del Registro de Operación de Exportación (ROE rojo), que desalentó la producción de novi llo pesados”, admitió Roulet. Esta carencia de novillo para exportación se vio reflejada en una drástica caída en el nivel de actividad de la industria frigorífica, y que produjo el cierre de algunas plantas de faena y la paralización de otras.

Según los números del ex vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), los 546 mil novillos anuales menos que se producen en Córdoba trae como consecuencia una pérdida económica para el sector cárnico de la provincia de 4.177 millones de pesos.

 

La composición ha cambiado

Además de la reducción que muestra el stock bovino en la provincia, su composición también ha cambiado. Parte de los novillos que se dejaron de producir, hoy se terminan como novillitos. Se trata de una categoría con menos kilos y que se adapta mejor a la demanda del mercado interno, hacia donde se destinan 94 de cada 100 vacunos que se faena en el país. Desde 2007, la categoría novillito perdió en la provincia 198 mil cabezas, contra las 546 mil que se dejaron de hacer como novillos. “Si se tiene en cuenta que la producción de novillos pesados se hace a campo, parte de esa superficie ganadera se destinó a la agricultura”, observó Roulet. Más allá de la caída generalizada en las existencias ganaderas de la provincia, la vaca es la que menos perdió en términos porcentuales: 20 por ciento. Se trata de la categoría clave para iniciar un proceso de recomposición de la producción de carne.