Cuando falta un mes para el inicio de la siembra de trigo del ciclo 2018/2019, las lluvias del último fin de semana, que dejaron en líneas generales entre 20 y 50 mm en varias regiones del centro norte bonaerense, La Pampa, Córdoba y Santa Fe, sirvieron para que los suelos vayan recuperando humedad. En algunos casos hubo registros cercanos a 100 milímetros.

trigo

A diferencia de lo que ocurrió con las precipitaciones de hace diez días, que cubrieron pocas zonas, las últimas tuvieron una mejor cobertura. Si bien no significa que la sequía se haya cortado, generan mejores perspectivas para la nueva campaña de trigo. Vale recordar que entre enero y marzo pasado se registraron, en promedio, lluvias 150 mm menos de lo normal, con caso donde el faltante fue de 300 mm.

Entre otras zonas, los productores informaron 90 mm en Venado Tuerto, 100 mm en Ameghino, entre 35 y 45 mm en Tapalqué, 72 mm en Saladillo, 36 mm en Oncativo, 45 mm en Junín, 30 mm en Bragado, 38 mm en Chivilcoy, 70 mm en Carlos Tejedor, 75 mm en Corral de Bustos, 85 mm en General Pinto, 22 en Pergamino y 37 mm en Arequito, entre otros lugares.

«Es un primer paso en la mejora pensando en lo que va a ser la siembra de trigo», dijo Esteban Copati, jefe de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. «En las zonas donde llovió tienen que cargar los perfiles de humedad para la siembra de fin de mayo y principios de junio», agregó.

Copati aclaró que, no obstante las precipitaciones, deberá seguir lloviendo para «mantener humedad y que se pueda sembrar».

Según la Bolsa de Comercio de Rosario, en los últimos cuatro meses y medio el 44% de la pampa húmeda estuvo en un estado «muy seco», situación que por la magnitud de la cobertura para la entidad ya representa la peor sequía en 50 años.

Para Copati, luego de una campaña con pérdidas en soja y maíz por la sequía, «hay intención» de sembrar trigo este año. «La gente va a necesitar refinanciarse con el trigo, pero hay incertidumbre por la humedad», indicó. La campaña pasada, la siembra de trigo fue de 5,45 millones de hectáreas, 250.000 hectáreas más que en el ciclo 2016/2017.

«Si hay buena humedad, el trigo puede llegar a ocupar una buena superficie en el invierno», indicó Copati.

Para Leonardo De Benedictis, meteorólogo, con las últimas lluvias «ha mejorado muchísimo el panorama».

«En algunos casos fueron muy abundantes, con lugares donde casi superaron los 100 mm. No fue general, lamentablemente, pero vienen muy bien porque empieza a recargar el perfil y eso es altamente positivo», afirmó.

El experto aclaró que estas lluvias «no mueven el aguja» para los cultivos de la cosecha gruesa, porque ya está definida la producción. En soja, la Bolsa de Cereales porteña espera 39,5 millones de toneladas, una merma del 31,3% versus el ciclo pasado. En maíz aguarda 32 millones de toneladas, 7 millones menos que la campaña anterior.

«Lo ideal es que se normalice la situación pensando a futuro. Lo positivo es eso, una mayor actividad de las lluvias e ingreso de humedad», dijo.

Precisó que el proceso de mejora «es largo». Agregó que para la próxima semana se prevé otro «pulso de lluvias» para las zonas agrícolas. «De a poco se va reacomodando» el clima, apuntó.

Fuente: La Nación