Las altas temperaturas que están afectando a la zona de producción favorecen la pérdida de nitrógeno a través de la volatilización, por lo que analizar la fuente a aplicar puede mejorar sustancialmente la eficiencia del sistema productivo.

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Las condiciones ambientales sobre las que se realiza la fertilización nitrogenada de maíces tardíos presenta diferencias respecto a los planteos tradicionales. La temperatura, la insolación y la disponibilidad hídrica, entre otros, son factores que afectan la volatilización del nitrógeno yque pueden representar pérdidas de hasta el 40% del nitrógeno aplicado.

Una práctica común es hacer la aplicación de urea incorporada al suelo de manera de reducir su contacto con la atmósfera y sus consecuentes pérdidas. Sin embargo existe una alternativa para mejorar la productividad a través de las fuentes nitrogenadas a base de nitrato, que permiten realizar aplicaciones en cobertura, ganando operatividad y, a la vez, minimizando los riesgos de pérdidas. Esto permite realizar una aplicación de nitrógeno segura y, fundamentalmente, maximizar el retorno de la inversión en fertilizantes, de gran impacto en los costos de producción.

En este sentido, cabe destacar un ensayo realizado recientemente porlos ingenieros agrónomosGustavo Ferraris, de INTA Pergamino, y Gustavo Elías, de Yara Argentina,con el objetivo de cuantificar las pérdidas por volatilización en un planteo de alta productividad de maíz tardío.

El estudio se llevó a cabo en la Estancia La Lucila, miembro de la Chacra Pergamino de Aapresid, y consistió en la cuantificación de las pérdidas de nitrógeno por volatilización en forma de urea y en forma de nitratos, aplicadas al voleo y –en el caso de la urea-también fue incorporada.Las dosis fueron de 60 y 120 kilos de nitrógeno por hectáreapara ambas fuentes, realizando el seguimiento hasta los 21 días posteriores a la aplicación.

Los resultados luego de las aplicaciones de urea arrojaron pérdidas de nitrógeno en forma de amoníaco de alrededor del 40% del nitrógeno aplicado. Es decir que, de la cantidad de kilos que se aplicaron de fertilizante, casi la mitad se perdió como nitrógeno en forma de gas amoníaco a la atmósfera, incluso en las aplicaciones de incorporación superficial. En contraposición, el nitrógeno en forma de nitratos aplicado al voleo presentó pérdidas menores al 1% en el tratamiento con 60 kilos de nitrógeno por hectárea y de 2,7% cuando la dosis fue de 120 kilos de nitrógeno por hectárea.

Por lo tanto, con la aplicación en esta forma, el nutriente aplicado no solo está rápidamente disponible, sino que las pérdidas en forma gaseosa son mínimas, dado que no se produce el pasaje de urea a amonio, que es como se libera amoníaco a la atmósfera.

El uso de una fuente nitrogenada con nitratos en su composición, aumenta la eficiencia del sistema a través de las menores pérdidas y de la mejor absorción del nitrógeno por partedel cultivo. A su vez, esto se traduce en una reducción de costos y tiempos operativos en la práctica de fertilización.