El Gobierno tendría decidido abrir en los próximos días las exportaciones de la nueva cosecha de trigo, cuya recolección ya se inició en el norte y en tres a cuatro semanas más se generalizará a la pampa húmeda. Según trascendió, se habilitaría un cupo de 2 millones de toneladas en cuotas de 500 mil, y con ese volumen ingresarían divisas por US$ 540 millones.

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La apertura del trigo de la nueva cosecha forma parte de la negociación que las cerealeras mantuvieron últimamente con el ministro de Economía, Axel Kicillof, para que apuren la liquidación de divisas. La semana pasada, los exportadores estimaron ante el funcionario que hasta fin de año entrarán US$ 5700 millones, básicamente por soja.

Como gesto, aunque tuvo sabor a poco, el Gobierno respondió con la autorización de 400.000 toneladas remanentes de trigo del ciclo 2013/2014, la ampliación en 100.000 toneladas más para la colocación de harina del cereal y la apertura adicional de 500.000 toneladas de maíz.

Si bien con la exportación de dos millones de toneladas de trigo podrían entrar US$ 540 millones, ese monto no ingresaría de manera inmediata. Sucede que la apertura del volumen se haría en tandas de a 500.000 toneladas. Una metodología similar, cuotificando los cupos, ya siguió el Gobierno este año, cuando decidió la apertura de 1,5 millones de toneladas por tramos.

«Estamos esperando que de un momento para el otro abran los 2 millones de toneladas», contó un operador granario, que no obstante alertó que «si lo hacen por tandas de 500.000 toneladas no va a tener ningún impacto en el mercado para los productores».

En el sector consideran que la apertura tendría que hacerse de una sola vez y por un volumen aún mayor. «Tranquilamente podrían permitir tres o cuatro millones de toneladas para que haya un efecto en el mercado», opinó otro operador.

Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la cosecha del cereal se ubicará en 11,5 millones de toneladas, 14% más que en el ciclo pasado. Según diversos operadores, hay además 1,5 millones de toneladas remanentes de la última cosecha, lo que hará que la oferta total de trigo ascienda a 13 millones de toneladas. En este sentido, el saldo exportable efectivo no sería menor a los seis millones de toneladas del cereal. «Habría que ser más flexible [en la exportación] para que el mercado fluya. Va a haber un saldo de seis millones de toneladas», opinó Matías Ferreccio, presidente de la Asociación Argentina de Trigo (Argentrigo).

Con un mayor volumen, la Argentina podría atender a Brasil, un histórico comprador que el año pasado privilegió compras en los Estados Unidos por la menor oferta de la Argentina, que sólo le vendió poco más de dos millones de toneladas.

Hace unas semanas, desde el mismo Ministerio de Economía habían dejado trascender a referentes del mercado de granos que, hasta que toda la cosecha del cereal no estuviera concluida, no se iban a abrir las exportaciones. Sin embargo, según trascendió, esa cartera aceptó negociar el trigo en medio de las conversaciones para que se aceleren las liquidaciones de divisas.

A todo esto, en el mercado ayer había inquietud porque el lunes el Gobierno no había dado a conocer ninguna autorización de exportación de productos, algo que informa diariamente. «No tenemos ninguna información sobre esto ni si es un problema informático», dijo un exportador de granos.

Silobolsas rotos: interés de AFIP

El productor Luis Dillon, que el viernes pasado sufrió la rotura de tres silobolsas con soja en Idiazábal, Córdoba, contó que hubo llamadas de la AFIP, presumiblemente de la seccional de Villa María, a un encargado de la comisaría del pueblo y a un contador local para averiguar de quiénes eran las bolsas plásticas y si había más en el campo. Dillon dijo que, al margen de esas llamadas, hasta el momento no recibió ningún requerimiento oficial.

Fuente SRA/La Nación