El renovado diseño integrado de la feria, la amplia concurrencia de gente que colmó calles y animó tanto los stands como las demostraciones dinámicas, el respaldo de gobernadores, las presencias de dirigentes de varios colores políticos y las diversas visitas internacionales fueron los puntos salientes de una edición que dejó satisfechos a expositores y productores. La animada recorrida del público fue el broche de oro que conectó con la propuesta de los expositores y las actividades múltiples que se desarrollaron.

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Pujanza, tecnología, investigación, novedades, trabajo, producción, vocación de crecimiento, sustentabilidad, potencia, son algunos de los adjetivos que más sonaron en los cuatro días de la gran fiesta del sistema productivo argentino: Expoagro 2014.

Desde el arranque, los gobernadores de las tres provincias agroindustriales más importantes pusieron el cuerpo, y literalmente la firma, para dar una señal de apoyo al desarrollo del campo. Daniel Scioli, Antonio Bonfatti y José Manuel de la Sota compartieron con mucha cordialidad y espíritu de grandeza un compromiso de cooperación para la innovación y el agregado de valor . Avalaron así, sin medias tintas, el estímulo que representa Expoagro para que uno de los sectores socioeconómicos más dinámicos exprese todo su potencial.

El segundo día mantuvo un alto nivel de convocatoria, en cantidad y por el perfil de público de fuerte vinculación con la producción agroindustrial. Además estuvo signado por la comunión, en una misma mesa, de varios de las principales figuras que en 2008 protagonizaron el desencuentro por las retenciones móviles. El ministro que planteó la medida (Martín Lousteau), el vicepresidente que impidió su promulgación (Julio Cobos) y una de las principales espadas del Gobierno que la defendió (Hugo Moyano), entre otros actores de alto voltaje político, dieron por superada esa etapa con sonrisas amigables y la vocación de mirar hacia adelante.

Hasta el último día, líderes como Mauricio Macri y Sergio Massa, acompañados por figuras de peso como Alfredo De Angeli, Luciano Miguens y Carlos Melconian, en un caso, y Carlos Reutemann, Roberto Lavagna y Felipe Solá en el otro- se dieron cita en Expoagro para tomar contacto con productores, empresarios, industriales e investigadores, ye l público de diversas provincias.

También los dirigentes de todas las entidades agropecuarias, técnicas, gremiales, profesionales, y por cultivo, se acercaron al “para tener una foto real de lo que sucede en nuestra Argentina”, como definió uno de ellos.

Incluso la lluvia que siempre es bienvenida, aunque esta vez llegó a contrapelo del deseo, sirvió para retemplar el ánimo de superación, porque en la tercera jornada el público continuó ingresando, muchas actividades siguieron adelante y nadie se achicó ante el aguacero. Como Martín Redrado, que acompañó esa mística de viernes.

Una feria de espíritu innovador tiene el desafío de renovarse cada año. Y en esta edición fue posible desde la organización y desde las propuestas de los expositores. Todos buscaron sorprender una vez más y el público aprobó esa propuesta.

Sin dejar de lado los atractivos del modelo de exposición a cielo abierto, reconocido a nivel internacional y que durante tantos años dio sus frutos, el rediseño que ahora se hizo realidad permite que el visitante pueda acceder a las demostraciones a campo en menor tiempo y distancia. Con todo, ese esquema cobró vida con la aggiornada oferta de contenidos y actividades múltiples, con la nutrida participación de todos, entre los cuales tuvieron un rol destacado los contratistas de servicios rurales. Y los actualizados sectores temáticos reflejaron tanto la consolidación como la modernización de la propuesta.

A las clásicas actividades de siembra directa, pulverización, cosecha, cargado de mixers, embolsado y extracción de grano, riego, labranza, fertilización, henificación y uso de la tolva, en esta edición se sumaron actividades e información específica sobre pasturas y manejo del maíz. Las demostraciones de riego estrenaron un espacio central para mostrar el avance de la tecnología y las cualidades de su incorporación para producciones de alto voltaje. Mientras que el crecimiento de las empresas de Agricultura de Precisión desplegó su presencia con mayor impacto.

A los remates y la tradicional presencia de bovinos y los caballos criollos (los equinos también se lucirán en los Partidos de Pato), se sumaron ovinos, porcinos y el debut de los camélidos.

Las competencias de oficios bien camperos, como el de alambradores, el de aplicadores de fitosanitarios y el de escultores con motosierras le siguieron dando un excepcional atractivo lúdico a la feria.

El sector Punto Verde fue un espacio para que disfrute toda la familia, y también significó un momento para probar sabores regionales. En tanto que el Nodo Bioenergía se constituyó en el lugar de expresión de las energías renovables vinculadas a la producción rural. Y los salones de conferencias generaron interés con temáticas diversas.

Una de las novedades salientes fue Agroboxes, el debutante corredor que integró la pasión fierrera del automovilismo y su colorido, con la mayor movida anual del campo, para apreciar desde coches de Rally hasta contenidos técnicos de mecánica agropecuaria.

En definitiva, todos los aportes apuntan a retemplar la mística de Expoagro, para seguir ofreciendo un escenario a la altura de las innovaciones que cada año el campo argentino genera y propicia.