* Advierten que todos los años viene creciendo la superficie afectada por especies resistentes o tolerantes; aconsejan planes de control.

Logo-AapresidLa lista de malezas problemáticas es larga y parece ampliarse año tras año. “Las malezas más complicadas por su resistencia son sorgo de alepo, lolium multiflorum y perenne, echinocloa colona dentro de las resistentes y conyza bonariensis (rama negra), borreria verticillata (botoncito blanco), gomphrena pulchella y perennis (siempre viva del campo y yerba del pollo, respectivamente), chloris spp y trichloris spp”, graficó Lanfranconi.

En este contexto, Martín Marzetti, gerente del programa REM (Red de Conocimiento en Malezas Resistentes) de Aapresid, trazó un panorama sobre el grado de propagación de las diversas malezas. En el caso de rama negra, dijo, su avance es generalizado y “afecta prácticamente toda el área agrícola nacional, con mayor incidencia en la región pampeana núcleo”.

Problema extra

“Este año, las demoras en las aplicaciones por las excesivas lluvias agravó el problema y se sembró mucha soja sobre lotes de rama negra viva, que no se puede controlar más”, indicó.

Sobre el sorgo de alepo resistente a glifosato, Marzetti afirmó que “avanza desde Salta hacia el Sur y ya llega al centro de Buenos Aires”. Por su parte, “raigrás resistente a glifosato avanza de Sur a Norte y ya hay en el norte de Buenos Aires, sur de Santa Fe y Entre Ríos”.

En cuanto a gomphrena y borreria, tienen su núcleo en el norte de Córdoba, pero ya hay en Santiago del Estero, Chaco y Santa Fe.

En el caso puntual de borreria, Diego Sánchez Granel, director de Man Agro, una empresa con base en Pergamino, viene de realizar una gira por Quimilí, Sacháyoj (Santiago del Estero) y Gancedo (Chaco) donde observó importantes problemas con la maleza.

“La principal maleza que nos preocupa y no hemos encontrado método de control hasta el momento es la borreria verticillata”, dijo. “Entre un 20 y un 25% del total de nuestra superficie en la zona del NEA tiene presencia importante de la maleza. Arranca en sectores de algún lote y empieza a desparramarse por todo el campo”, remarcó. Según Sánchez Granel, en el segundo lugar de esa lista aparece gomphrena pulchela. También hay alerta por sorgo de alepo.

“Después hay una extensa lista de malezas donde se necesitan dosis altas de glifosato y sólo encontramos buenos controles con el 2,4 D éster”, expresó.

Rama negra también merece un capítulo aparte. De hecho, según el integrante de Man Agro, al margen de lo que ocurre en el Norte con las anteriores malezas en el resto de las zonas de producción se encuentran “invadidos” por esta maleza.

“2,4D éster es indispensable para controles de rama negra, sobre todo para la camada difícil de fines del invierno”, aseveró.

Recientemente, Sánchez Granel vio en los Estados Unidos la soja resistente al 2,4 D y considera que es una tecnología que “ya la estamos necesitando” para la Argentina.

A todo esto, según el gerente del programa REM de Aapresid , amaranthus quitensis [yuyo colorado]en el sur de Córdoba está presentando problemas de control con glifosato y también con herbicidas ALS [imidazolinonas, sulfonilureas]. “Se encontró también amaranthus palmeri en el sudoeste de Córdoba. Es un problema gravísimo en los Estados Unidos y hasta el momento no se sabía que también había en la Argentina”, explicó.

Precisamente, respecto de los Estados Unidos, Olea comentó que el amaranthus se “disparó” a los tres años de su descubrimiento y a los seis años se convirtió en el peor problema en materia de malezas.

Desde Aapresid piden estar atentos al tema malezas por su explosivo crecimiento. “La superficie con tolerantes y resistentes sigue creciendo a año a año. Por otro lado, cada año sumamos al menos una nueva maleza resistente, lo que agrava la situación. Este año se confirmaron cynodon hirsutus (gramilla dulce) en el centro de Córdoba, raphanus sativus (nabón) en el sudeste bonaeresne y recientemente eleusine indica (pata de ganso) en el centro de Córdoba”, alertó Marzetti.

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