El Gobierno tuvo ayer un nuevo gesto hacia el campo en medio de las críticas por los controles a la exportación de trigo de la campaña pasada, ya que en lugar de permitir que se venda al exterior un cupo de 1,4 millones de toneladas, como había anunciado el viernes pasado, finalmente amplió la cuota a 2,7 millones de toneladas. Este volumen permitirá al Gobierno aliviar la presión sobre el dólar. A precios internacionales, ingresarán divisas al país por US$ 621 millones. Pero podría haber entrado más dinero si la autorización se hubiera concretado cuando el cereal valía más. Según un informe de Alejandro Vejrup, de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea), si ese volumen se hubiera abierto en julio último, con el FOB (precio de exportación antes de las retenciones y otros gastos) en 314 dólares por tonelada, el país podría haber conseguido US$ 225 millones extras a los US$ 621 millones que van a llegar con un FOB de unos US$ 230 la tonelada. Pero hay cálculos adicionales: si el saldo se hubiera abierto en febrero, con un FOB en US$ 350, el ingreso por divisas habría trepado a US$ 944,5 millones. Es decir, US$ 324 millones más de lo que ahora se espera.

Con la nueva autorización, la campaña 2010/2011 del cereal tendrá finalmente un saldo exportable de 11,1 millones de toneladas. Ayer, en el anuncio, el ministro de Agricultura, Julián Domínguez -que estuvo acompañado por el ministro de Economía, Amado Boudou; el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y el subsecretario de Agricultura, Oscar Solís- dijo que “este ciclo productivo, junto con el de 2004/05, es el de mayor exportación de trigo que haya tenido la Argentina en la década”. En rigor, en 2004/2005 se vendió una cifra levemente mayor: 11,9 millones de toneladas. El anuncio del nuevo saldo llegó luego de que productores, exportadores, cooperativas y acopiadores declararan en la Unidad de Coordinación y Evaluación de Subsidios al Consumo Interno (Ucesci) la mercadería aún disponible de la última campaña. Según pudo saber La Nacion, ante esa oficina se declararon 3,7 millones de toneladas. De esa cifra, 2,7 millones fueron liberados y un millón va a quedar para el consumo interno. Trascendió que los productores tendrían otras 500.000 toneladas almacenadas a campo, y habrá un monitoreo trimestral para evaluar stock y cupos.

En las últimas semanas hubo una disputa entre Moreno y Agricultura por el trigo. Según Moreno, no había mucho saldo para exportar. Pero con el anuncio, Agricultura pareció haberle ganado la pulseada al funcionario. “El anuncio corrobora la información que teníamos en Agricultura”, expresó Solís.

Precisamente ayer la inquietud en el sector era si el mercado iba a poder recuperar parte de la pérdida de precios que sufrió. La posición enero del Mercado a Término de Buenos Aires (Matba), que corresponde a la nueva cosecha, apenas ganó US$ 2,7 por tonelada sobre el viernes pasado, y cerró en US$ 115,9 por tonelada. Con esta posición y las de marzo y julio se negociaron 24.900 toneladas, contra 6400 del viernes último. “El trigo se está vendiendo a mitad de precio del que se pudo obtener durante los últimos seis meses, si las exportaciones hubieran estado abiertas”, dijo Hugo Luis Biolcati, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA). “Seguimos con cupos que evitan que el mercado funcione de manera normal”, subrayó Rubén Ferrero, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). Coninagro, la entidad que visitó Cristina Kirchner días antes de las elecciones y donde prometió una solución para el trigo, se quejó de “las liberaciones en cuotas”, pero consideró “un avance” el anuncio. Por su parte, Federación Agraria Argentina (FAA) indicó en un comunicado: “Han hecho ya tantos anuncios incumplidos que preferimos mantener una necesaria cautela”.

Mientras tanto, Javier Buján, de Kimei Cereales, opinó que la apertura fue más de lo que se esperaba. Pero aclaró: “No tiene sentido alguno guardar un millón de toneladas para consumo interno cuando se está en plena cosecha”. Del cupo habilitado, los exportadores ya tendrían compradas más de 750.000 toneladas, con lo cual deberían salir a competir por entre 1,5 y casi 2 millones de toneladas. “Esto [por el anuncio] establece un piso [para el precio] en el corto plazo; va a haber una suerte de puja entre los exportadores”, evaluó Ricardo Baccarín, de Panagrícola. En este contexto, Ernesto Crinigan, presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, señaló que la medida “es buena, pero hace cuatro meses hubiera sido extraordinaria”. Pocos días antes de que Domínguez deje su cargo para asumir como diputado nacional, trascendió que Solís trabaja para abrir una nueva cuota de exportación para el maíz, cultivo que aún tendría un remanente de la cosecha pasada superior a los 3 millones de toneladas.

Fernando Bertello