Los vaivenes del mercado del girasol de las últimas campañas fueron marginando al cultivo de las rotaciones. Sin embargo, hay productores que no se confunden y lo mantienen, ya que apuestan por una producción diversificada.

Es el Caso de Gastón Fernández Palma, presidente de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) y Socio de Asagir, quien se describe como “un girasolófilo”. Según él, la clave está en entender que el girasol no es un cultivo marginal.

“El girasol me ha dado muchas satisfacciones, por eso le destino los mismos lotes que a un maíz, porque en los mejores es donde expresa todo su potencial”, sostuvo.

El dirigente advirtió que el error más común es, justamente, sembrar esta oleaginosa en los lotes de menor aptitud; por eso remarcó que “el girasol no es un cultivo para cualquier lugar; en la medida en que los productores no lo valoren, es dificil que el mapa productivo nacional del cultivo cambie”.

Femández Palma contó que es la oleaginosa preferencial en sus rotaciones, que están establecidas más allá de alguna incidencia económico­financiera. “Le destino habitualmente entre un 30% y 35% de la superficie, según el lote que va en rotación: después de un trigo-soja de segunda, paso al maíz y luego al girasol”, detalló.

Algunos problemas que pueden cambiar las decisiones del productor respecto a la elección de girasol, según Fernández Palma, son el de las palomas -que viene causando mucho daño- y las particularidades que tiene la comercialización.
“Dado que las pizarras reflejan parcialmente los valores de referencia, nos estamos manejando con una serie de equivalentes económicos y financieros que muchas veces no se ajustan a la realidad”, expresó el productor.

Otro problema es el prejuicio de que es un cultivo caro. En este sentido, Fernández Palma explicó que “el girasol no es caro y la soja no es barata, si se hace con un buen paquete tecnológico”.

Según él, el sudeste bonaerense ha sufrido un “embate sojero”, como todo el país, pero advirtió que “a la larga, cuando uno mantiene un sistema de rotaciones, el girasol demuestra su nobleza, ayuda a realizar una reposición de nutrientes inteligente y tiene un margen mucho más que interesante”.

El productor, radicado en Necochea, hace años prefiere híbridos tradicionales y alto oleico (AO), pero comentó que es poco proclive todavía al uso generalizado de los Clearfield (CL). “Pienso que la tendencia a ir aumentando el alto oleíco es natural, porque es lo que demandan los mercados; no así con los CL, pero a medida que se equiparen los rendimientos con los convencionales, los CL tendrán un aumento, fundamentalmente porque existen gran cantidad de malezas que están mostrando tolerancia y resistencia a los herbicidas conocidos hasta acá”, advirtió.

Con relación a la tecnologia CL, Fernández Palma recomendó que “tiene que ser usada como una herramienta más, porque tenemos que aprender a hacer un uso racional de los herbicidas dentro de un esquema de terapéutica vegetal acotado a lo que pase en el lote”.

Una opción también en Tandil y Ayacucho: Lentamente, el girasol reaparece en las primeras planas.

En el Sudeste bonaerense, Rafael Delpech es administrador de una empresa agropecuaria en la zona de Tandil y Ayacucho.

Delpech explicó que integraron el girasol al planteo hace tres años, compartiendo el área con la soja. “Utilizamos siempre girasoles alto oleico, y en la parte del campo donde hay más acceso a la napa”.

El técnico describió su estrategia productiva y los resultados: “Lo que estamos haciendo es reemplazar parte de la soja, y
cosechamos el girasol a fines de febrero. Con este planteo, durante la campaña 2008/2009, en plena sequía, logramos un rendimiento de 2.900 kilos, y en la última campaña llegamos a 3.200 kilos en un terreno con napa”. Finalmente Delpech,
ex Secretario de Agricultura, dijo: “Con alguna fertilización excepcional, no utilizamos otras herramientas en el girasol. Muchos años de directa, todo fertilizdo y genética de punta”.

Por el mundo, con los cabezales argentinos

Esta semana se conoció un dato interesante, y es que alrededor de un tercio de la cosecha de girasol del mundo se hace con cabezales girasoleros fabricados en la Argentina. Se trata de los cabezales fabricados en Ameghino, provincia de Buenos Aires, por la firma de origen alemán Claas, reconocida por sus cosechadoras y picadoras.

En 2011, según informó la compañía, ya han sido exportados a Europa un total de 200 cabezales desde nuestro país. Para 2012, sus previsiones indican que la cifra ascenderá a 300. La gente de Claas trabaja en una ampliación de 3.500 metros cuadrados de su planta de Ameghino, donde también comenzarán a fabricarse girasoleros para el mercado argentino, junto a otros componentes para el ensamblado de las cosechadoras.

El principal destino de estos cabezales son los países de Europa, especialmente Rusia y Ucrania, donde se producen 23,4 millones de toneladas de las casi 35 millones de toneladas de girasol que aproxirnadarnente se cosechan cada año en todo el mundo.

En 2005, el primer cabezal girasolero fue diseñado en Argentina por el equipo de desarrollo local de la firrna alemana, junto con los ingenieros de casa matriz. Luego, ese mismo año, se puso en marcha en Rusia.

Con este cabezal, los argentinos ganaron el concurso organizado por la compañía en la búsqueda de proveedores para la fabricación del cabezal de girasol de mejor rendimiento en el mundo.

En las pruebas realizadas en Hungría, el producto local compitió contra cabezales de renombre como el NAS (húngaro) y el GERINGHOFF (alemán), entre otros.

Entre las prestaciones que trae se destaca que el girasolero fabricado en Ameghino es totalmente regulable, a través de un sofisticado y moderno sistema hidráulico con el cual se regula la altura y velocidad de rotación del molinete, de acuerdo a las condiciones óptimas para el cultivo. Y cuenta con un diseño de bandejas regulables que permite una mejor penetración en el cultivo, un mejor rendimiento del sistema de corte y evita los atoramientos de las bandejas.
De esta manera, se gana más tiempo de trabajo y se disminuyen las paradas de la máquina por atoramiento.

AAPRESID