Con el objetivo de potenciar esta importante economía regional estuvo en una finca y una planta de empaque. También recorrió una de las bioplantas más grandes del mundo donde se cultivan insectos para control de plagas.

Cerezas

“Las características de nuestras cerezas son lo que hacen que sean tan buscadas y solicitadas en todo el mundo. Sin ir más lejos, durante el G20 avanzamos para sumar a China como nuevo comprador”, destacó el secretario de Gobierno de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere al finalizar la recorrida, por la finca Santacroce en la localidad mendocina de Agrelo.

El sector cultiva una superficie de 2.300 hectáreas y cuenta con una producción anual de 13.000 toneladas, de las cuales cerca de la mitad son requeridas en los mercados internacionales.

La finca genera empleo permanente para 40 personas, y para más de 200 personas en temporada de cosecha. Además produce 5 variedades de cerezas, y para el 2019 proyecta llegar a 800 toneladas.

En este marco, el titular de la cartera agroindustrial destacó, “Argentina se encuentra dentro del ranking de los diez primeros exportadores mundiales. Estos resultados son gracias a nuestros productores, que son quienes invierten capital y sobre todo esfuerzo en el campo y generan mano de obra y arraigo”.

Luego de la recorrida, el Secretario de Gobierno, junto al presidente del Senasa, Ricardo Negri y autoridades locales, visitaron una empacadora de cerezas de la misma firma en la localidad provincial de Tunuyán. En la planta, que cuenta con tecnología de última generación, se procesan alrededor de 700 toneladas de cerezas, no solo propias sino también de otros productores. Con tecnología de punta producen cerezas certificadas con altos estándares de calidad que demandan los mercados de Estados Unidos, Hong Kong, Europa y próximamente China.

Visita a la bioplanta

La visita de Etchevehere a Mendoza concluyó en la bioplanta del Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria de Mendoza (Iscamen). La misma está en funcionamiento desde 2009, y es una de las 4 bioplantas más grandes del mundo. Allí se trabaja con material biológico, principalmente esterilizando mosquitos para lograr bloquear la reproducción y controlar las plagas.

“El trabajo en conjunto con Senasa y el Iscamen es muy importante ya que genera confianza en el sistema sanitario. La bioplanta es un ejemplo en la región, para combatir la mosca de la fruta, un problema que aqueja a los productores. Con este sistema se apunta a generar áreas libres de esta enfermedad”, afirmó Etchevehere.