La “Cooperativa Agrícola Ganadera Los Molinos”, oriunda de esa localidad pero también con una sucursal en Chañar Ladeado, decidió brindar Agricultura Certificada (AC) a sus clientes más importantes, como parte de una estrategia de diferenciación que agrega valor y competitividad a esta organización.
aapresidEl beneficio es para 14 establecimientos pequeños y medianos- entre propios y arrendados- de la zona de Los Molinos, Casilda, Chabas, Bigand y Arequito. Además incluyeron campos arrendados y trabajados por la misma Cooperativa. Entre todos ya han comenzado el proceso de implementación de AC bajo la gestión y coordinación general por parte de “Los Molinos”. Contarán con el acompañamiento de Aapresid, organización impulsora de éste, un sistema de gestión de calidad de los procesos productivos en Siembra Directa. Obtener el sello requiere llevar adelante un conjunto de Buenas Prácticas Agrícolas y, paralelamente, supone el registro de la gestión agronómica y la medición de indicadores químicos y físicos del suelo, según el Protocolo de Agricultura Certificada, para una posterior auditoría y certificación.

Desde la dirección, lo ven como una herramienta que permitiría organizar el monitoreo de los lotes y la toma decisiones bajo un único sistema de gestión de la información. También como estrategia de diferenciación de otros acopios y cooperativas de la zona. Y como garantía para las comunidades cercanas, preocupadas por la problemática de las aplicaciones irresponsables de agroquímicos. Una oportunidad de mercado en cuanto a las tendencias de consumo mundiales y un objetivo más localista pero no por ello menos ambicioso: contagiar a otros productores de la preocupación por la sustentabilidad.

Objetivos. Según relata Arturo Lombardich, su Gerente General, la “Coop. Los Molinos” surgió hace 65 años para “defenderse” de los acopios. Conformada por 14 familias que hoy integran  el Concejo, y llevada adelante por alrededor de 100 empleados, la Cooperativa es muy particular: “Los Molinos es ínfimo- describe Lombardich- son 15.000 has de las cuales el 80% son productivas. Nosotros actualmente vendemos fertilizantes  y acopiamos por 30.000 has. Tenemos  el doble de capacidad”.

La Cooperativa se amplió por necesidad, pero intenta persistir en una estratificación básica de sus miembros.  Apuntan a los productores medianos, entre 500 y 600 has, que suscriben filosófica y prácticamente a un agro sustentable. “Lejos de complicarnos esto nos facilita la tarea”- explica el Gerente- pues ya la persona hizo sus alquileres bajo ese concepto. Nosotros podemos vender fertilizantes porque ese productor rota; podemos vender semilla por el mismo motivo. Si todo lo que hace es soja, nosotros perdemos negocio”.
Esta preocupación empresarial está también detrás de la elección por AC. “Nuestro objetivo fundamental es el de fidelizar y contagiar en Buenas Prácticas Agrícolas a nuestros clientes, brindándoles un servicio de asesoramiento para la implementación de Agricultura Certificada, a través de nuestro técnicos, e integrándolos a un Sistema de Gestión de Calidad común”. Así lo resume Ariadna Socca, egresada de un MBA de la Universidad Austral y miembro del equipo de la Cooperativa.

Por otro lado, según Ariadna, a los campos linderos al pueblo también les servirá AC,  teniendo en cuenta la creciente atención y preocupación de las poblaciones vecinas respecto de la responsabilidad en el manejo, fundamentalmente en las aplicaciones de fitosanitarios. “Es importante reforzar el grado de compromiso con la sociedad y hacernos responsables de las actividades que llevamos adelante, así como demostrar cuando las cosas se están haciendo de manera adecuada”, afirma.

El debate sobre los agroquímicos desde los Molinos, hasta Venado Tuerto, Casilda, donde sea, está instalado. “Queremos ser creativos y asumirlo, aplicando y certificando las buenas prácticas agrícolas”, sentencia el Gerente de Los Molinos.
Sistematizar. La Cooperativa brinda actualmente el servicio de asesoramiento general a sus clientes. En este sentido, el sistema de gestión de calidad que piensan aplicar también será útil puertas adentro, como una herramienta para organizar y sistematizar el acopio de datos y la toma de decisiones en los distintos establecimientos: “Los técnicos a cargo vamos cambiando por lo que el seguimiento queda a cargo de varias personas. Es importante generar un esquema de registros que nos permita, al momento de pisar el lote, conocer la situación inmediatamente anterior aunque no sea la misma persona la que lo visite”.

Quien habla es Martín Turinetto,  Ingeniero Agrónomo coordinador de los técnicos de la Cooperativa. Por ser el técnico con mayor experiencia allí, muchas de las tareas de campo (siembra, cosecha, pulverizaciones) y el proceso de toma de decisiones vinculado a las mismas, recae sobre él. “Me resulta imposible acompañar a todos los clientes en cada uno de los procesos, por lo que es esencial establecer procedimientos claros y definidos que indiquen cómo deben hacerse las cosas, sin necesidad de que sea uno sólo quien deba asistir la tarea”, reconoce. “Estoy convencido de que esta gestión me va ayudará a delegar ciertas cuestiones a futuro, asegurando la misma calidad de procesos y resultados”. A la vez que confía en encontrar allí una herramienta para capacitar a los técnicos más jóvenes, para que adquieran mayor autonomía y poder de decisión.

Cooperar

En su misión, la Cooperativa se propone crecer en las actividades agropecuarias y los agronegocios, sin pérdida de identidad cooperativa. Y es que además de la asesoría técnica, el objetivo está cruzado de los valores propios del cooperativismo: la ayuda mutua, el respeto y la solidaridad. “Lo social, al principio, no se anudaba con la estrategia comercial”, señala Lombardich. Desde 2003, esto cambió y la estrategia es una sola, con varias patas. La educación y la motivación de los más jóvenes de la comunidad es el gran desafío que asume el profesional. Pues desde su visión, las distorsiones en los colegios de Chañar  Ladeado y Los Molinos son las mismas que en la ciudad, sólo difiere la cantidad de alumnos por aula. “Es un tema que los afecta a todos y aunque parezca contradictorio, sobre todo al hijo del productor”, señala Arturo y agrega: “Desde nuestro sector y en las localidades chicas, hay una noción errónea de que se puede vivir toda la vida de la renta. Grandes y chicos, no corren riesgos”. Como resultado, hay un gran índice de deserción escolar, de subocupación y desocupación. “Hay que encausar de base el debate y hacer. En eso estamos”.

Actualmente están colaborando con 4 cooperadores de escuelas locales, pensando en que allí se forman los recursos humanos de la zona, los mismos que la propia Cooperativa debería absorber y sin acusar déficit. En la misma línea, disponen de una sala de cine y organizan eventos, desde un  concurso de fotografía, hasta una feria de ciencias, donde se encuentra toda la población joven del pueblo.

En su preocupación por la falta de motivación, Lombardich vuelve a cruzarse con el plan de Agricultura Certificada, como un modo de impulsar a los productores en el cumplimiento de un objetivo. “El grupo de productores que seleccionamos lo va a lograr”, asevera. Con AC cubrirán 1350 has. en total pero quieren ir por más. “Queremos generar contagio, al menos en que los productores lleven registros mínimos. Es increíble que un recurso como la tierra que es nuestro principal recurso, no lleve un registro. Chocamos con la situación de desgano”.

Dado que son muchos los productores que participarán del proceso, planean ir cumpliendo con las etapas en grupo. Seguir con el standard al pie de la letra, tal vez agregarle algunos puntos por fuera de los registros. En cuanto a los procedimientos de siembra y cosecha, tomar a alguno de base que sirva para el resto. Aprovechando esta campaña para armar los registros de pulverización y cosecha que es lo que queda, irán en paralelo haciendo los análisis físicos y químicos de suelo.

En el proceso de certificar, se pregunta Arturo Lombardich, “¿será posible medir lo que me pide el ente certificador y a la vez tomar registro de lo que yo quiero ver de mi campo?”. Cada empresa se fijará  sus propios objetivos, de acuerdo al punto en que se encuentren, pero siempre será cuestión de ir avanzando en grupo.

Alimentos

“La idea nuestra de certificar nace en otra idea, la de que es posible procesar la materia prima que surja de la Cooperativa y tener trazabilidad, para llegar al consumidor. Ya hicimos una experiencia con un molino harinero de Chacabuco, con el que hacemos fasón. Queremos pasar la etapa del molino y llegar al fideo”. Tan confiados están que ya tienen una marca desarrollada. “Creemos que hay una gran oportunidad allí y por eso nos embarcamos en esto”.

Lombardich se convenció de este potencial mirando hacia afuera. “Me gusta visitar supermercados cuando viajo, así encontré que en Europa casi todo es 100 % orgánico. En EEUU, tienen estimado que el 20% del consumo va  a orientarse hacia ese tipo de alimentos”- señala- y ya hay un consumidor que está dispuesto a pagar el valor agregado de estos productos. Pensemos que en Los Molinos compran lechuga que llega desde el mercado de Rosario, eso es una locura. Pronto, desde la ciudad vamos  ir a Los Molinos a comprar nuestros alimentos porque vamos a poder darle trazabilidad”, avizora.

Con miras a obtener el sello en 2014, el Gerente de la Cooperativa Los Molinos asevera: “Elegimos a los miembros de la Cooperativa que más cerca están de este camino de profesionalización pero ojalá, en el camino, contagiemos a otros”.

Aapresid/Agroclave