La ciudad de Plottier, en Neuquén, hospedará una nueva unidad del INTA abocada a ese sector productivo. Se centrará en el rescate, desarrollo, adopción de herramientas y tecnologías con el foco puesto en la agroecología.

Por muy rebelde que pueda ser, la Patagonia tiene notas más características: su inmensidad, sus diversas comunidades, su escasa densidad demográfica, sus paisajes deslumbrantes que del Oeste al Este viran de cordillera en llano. En esa particularísima región del país, entre todas sus posibilidades productivas, el 45 por ciento de los productores pertenecen al grupo de la agricultura familiar.
De allí la necesidad de sumar una nueva sede del Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Pequeña Agricultura Familiar (IPAF), que las autoridades del INTA inaugurarán el jueves 17 de noviembre en Plottier, Neuquén, para toda la región patagónica.

“Con esta unidad se cierra un círculo virtuoso que abarca todas las zonas geográficas del país en el trabajo junto a la agricultura familiar”, dijo José Catalano, director del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Pequeña Agricultura Familiar (Cipaf), que ya estaba presente en las regiones Pampeana, Cuyo, NEA y NOA. Actualmente, las líneas de trabajo de estos institutos están abocadas a temas sensibles como el uso y gestión del agua, la problemática comercial de la producción primaria y su transformación en origen, así como el desarrollo de mercados alternativos, entre otros.

“Unimos a todo el país en materia de agricultura familiar para avanzar en el rescate, en el desarrollo y en la adopción de herramientas y tecnología para este tipo de trabajo que abre tantas fuentes de empleo”, amplió.

De hecho, la agricultura familiar representa dos tercios del sector agropecuario nacional; es decir, más de 200.000 explotaciones agropecuarias ubicadas especialmente en la región extra pampeana. La creación del CIPAF y los institutos distribuidos en el país demuestran la importancia que le asigna INTA a este sector. Para Catalano, este grupo “abraca a mucha gente: pueblos originarios, campesinos, minifundistas, chacareros, pequeños productores, puesteros… Son diversos los actores que componen a esta forma de producir”.

El IPAF Patagonia cubrirá las provincias de La Pampa, Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, en las que confluyen ambientes semiáridos y la región cordillerana –dedicados a la producción ganadera extensiva–, así como los valles irrigados, donde se destaca la producción frutihortícola intensiva.

Táctica y estrategia de vida

De acuerdo con el director del flamante IPAF Patagonia, Marcelo Pérez Centeno, esta unidad neuquina se dedicará, entre otras problemáticas, a la comercialización de la producción primaria y su transformación en origen, el desarrollo de mercados alternativos, la agroecología, el acceso, uso y gestión del agua, la mejora de las condiciones del hábitat de la familia rural, así como el estudio y puesta en valor de los recursos genéticos locales.

“La agricultura familiar ha conservado y seleccionado un importante número de recursos genéticos locales, esenciales para la seguridad alimentaria y que tienen un alto potencial por su aporte a la economía familiar”, dijo Pérez Centeno. En este sentido, expresó que “se debe trabajar en una producción respetuosa del ambiente y que garantice la inocuidad de los alimentos con enfoques como la agroecología”.

Perez Centeno: “Esta unidad neuquina se dedicará, entre otras problemáticas, a la comercialización de la producción primaria y su transformación en origen y el acceso, uso y gestión del agua”. De igual modo, el director patagónico indicó que “se abordará la mejora en las condiciones del hábitat de la familia rural, el uso de energías alternativas y la mejora en las condiciones del trabajo mediante el desarrollo de maquinarias adaptadas, las diferentes realidades de la agricultura familiar de la región así como las estrategias de vida en el marco de una investigación asociada a la transición agroecológica aplicada, tanto a la producción hortícola como frutícola”.

Se trabajará en estos objetivos junto con los productores patagónicos, además de mediante diversas vinculaciones con universidades nacionales, gobiernos provinciales y ministerios de producción.

En primer plano

Este nuevo espacio complementará las actividades que el organismo realiza en la región, un ejemplo para destacar es el de la Asociación de Fomento Rural Lote G de Río Negro –integrada por 23 familias agrupadas– que como grupo producen principalmente alfalfa e individualmente crían animales de granja –chanchos, vacas y chivos–.

Teresa Rodríguez, quien es parte de esta asociación, destacó que “junto al INTA logramos mejorar nuestras producciones mediante capacitaciones específicas en cortado y enfardado de alfalfa”.

En las 11 hectáreas que tiene la asociación en el municipio de Contralmirante Cordero, este año produjeron alfalfa que abasteció a una parte importante de la provincia. “Todo lo logramos con esfuerzo propio”, expresó Teresa quien además sintetizó: “Uno puede tener la mejor intención, pero si no tiene el asesoramiento técnico no va a ningún lado; si no hay alguien que te guíe, te encamine, no se puede”.

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