Los caóticos mercados han puesto a los inversores a luchar por encontrar formas para impulsar la rentabilidad sin asumir riesgos excesivos. Pero hay una estrategia simple que puede sacar ventaja de la volatilidad del mercado: construir un portafolio con acciones de alta calidad y generosos rendimientos de dividendos para tener un colchón contra los vaivenes del mercado y exprimir aún más los ingresos de esas acciones a través del uso estratégico de las opciones.

Los contratos de opciones dan al inversor el derecho de comprar o vender una acción en una fecha futura y a un precio específico. La demanda de opciones, junto con sus precios, por lo general aumenta cuando estalla la volatilidad en el mercado, como ha sido el caso en los últimos tiempos. El índice de Volatilidad Chicago Board Options (VIX), la medida más común de temor de los inversores, se disparó por encima de los 40 puntos durante agosto y septiembre; el doble de su promedio a largo plazo. Como resultado, los compradores han acudido en masa a las opciones, y ahí yace su oportunidad.

“Es una estrategia que puede mejorar las probabilidades de éxito y proporcionar una mayor rentabilidad con el tiempo”, dice Michael Khouw, director de comercio de derivados financieros sobre renta variable de Cantor Fitzgerald.

Khouw recomienda vender opciones de compra a un precio de ejercicio cómodamente superior al precio de mercado actual -por ejemplo, 10% o más-, incluso si eso significa conformarse con un pago más pequeño por adelantado. “Esto no es una estrategia de negociación, es una estrategia de inversión”, señala. Y es una estrategia que tiene sentido para el futuro previsible.

Por su parte, Sam Stovall, estratega en jefe de inversiones de Equity Research de Standard & Poor’s, señala que “el aumento de la volatilidad no va a desaparecer pronto”.

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