Por la baja en los precios y un incremento en los costos, en esta campaña el productor de soja se quedará con apenas el 6,70% del ingreso que generará una hectárea del cultivo. La cifra representa una caída de más de la mitad respecto del último ciclo, cuando la participación había sido del 15,50 por ciento. El dato surge de un estudio realizado por la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (Cartez), con sede en Córdoba. Cartez llegó a estos números para la producción en campo propio. Tomó en cuenta un rinde promedio de 28 quintales y una distancia a puerto de la mercadería de 300 kilómetros. De hecho, en un radio similar de los puertos rosarinos se concentra el grueso de la producción sojera del país. En cuanto al precio, se consideró un precio FOB (antes de retenciones y otros gastos) de 400 dólares la tonelada, contra US$ 480 de la cosecha pasada, que se entregó en mayo.

Según la entidad, de un ingreso total de 1.120 dólares generado por una hectárea de la oleaginosa, el productor se llevará 72,51 dólares, o el 6,70 por ciento ya mencionado. El año pasado, sobre un margen de 1.344 dólares que daba una hectárea, el productor tenía 209,09 dólares o un 15,50 por ciento del reparto total. En este contexto, el informe revela también otro costado de la caída del valor de la soja y la suba de los costos: el productor es quien más bajará su participación en el margen de una hectárea. Por el contrario, el Estado, que recauda por retenciones el 35 por ciento a la exportación, además de otros tributos como Ganancias, Ingresos Brutos y tasas territoriales, entre otros, se quedará con el 43,10 por ciento del ingreso. Del total de 1.120 dólares, el Estado embolsará 482,29 dólares (de esta cifra, 392 dólares corresponderán a la recaudación por retenciones).

En el ciclo pasado, el Estado tuvo el 47,20 por ciento del total. O 633,91 dólares de los 1.344 dólares de ingreso de una hectárea de soja en ese momento. “En el reparto del total, en términos porcentuales el Gobierno va a tener una baja de 4,10 puntos, mientras que la del productor va a ser de 8,8. En definitiva, el que más pierde con la baja de precios y los costos es el productor”, afirmó Néstor Roulet, presidente de Cartez. Llamativamente, el sector que sí ganará más por lo generado por una hectárea de soja será el rubro costos de producción, comercialización, transporte e infraestructura, que pasaron entre una campaña y otra de 501 a 565,20 dólares por hectárea. De acuerdo con Cartez, los costos se llevarán el 50,20% del ingreso total. En la cosecha pasada, este rubro se llevaba, en cambio, el 37,30 por ciento. De los gastos por hectárea para esta campaña, 310 dólares se irán en gastos de producción, como labores, semillas, fungicidas y fertilizantes, y otros 200 corresponderán a cosecha, transporte y comercialización. Por último, el rubro costos de infraestructura representará 55 dólares.

“La baja del precio de la soja hace que los costos ahora incidan mucho más”, señaló el presidente de la entidad. Todo este análisis sobre cómo se repartirá el ingreso de una hectárea de soja se puede trasladar al total de las hectáreas sembradas en 2011/2012, que, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, ocupará 18,85 millones de hectáreas. Considerando que el Estado tendrá 482,29 dólares del ingreso generado por una hectárea, el ingreso total para las arcas oficiales por impuestos será de 9.091 millones de dólares (sumando retenciones, impuesto al cheque, bienes personales, Ganancias, Ingresos Brutos y tasas territoriales). En cambio, el productor, que se quedará con 72,51 dólares del ingreso de una hectárea -considerando siempre un rinde promedio de 28 quintales-, embolsará en total 1.366,8 millones de dólares. “A los productores, que invierten 10.654 millones de dólares -esto es lo que representan los costos trasladados a la superficie total sembrada-, les quedarán esos 1.366,8 millones, cuando el Gobierno obtendrá más de 9.000 millones de dólares”, comparó el presidente de Cartez.

Fernando Bertello (La Nación)