En los calendarios de Jesús María hay una sola fecha marcada con rojo, y no es la del aniversario del pueblo, que celebró el miércoles sus 138 años. Es el 22 de febrero, fecha en que cayó la última lluvia importante para el agro. Desde ese día, los productores miran al cielo en busca de la esperada precipitación que no da señales de llegar, que traería el agua necesaria para devolver vigor a las pasturas y a la ganadería y permitiría sembrar maíz y soja en los próximos meses, señala un informe del diario La Nación que reproduce la Bolsa de Cereales.

El norte cordobés es una de las zonas del país más afectadas por la ausencia de lluvias. Una ausencia que, según el agroclimatólogo Eduardo Sierra, podría extenderse en los próximos meses debido a la llegada del fenómeno La Niña, que ya causó estragos para la producción en el ciclo 2008-2009. “Si bien la situación sigue siendo mejor que la de 2008, hay varias zonas con reservas escasas que siguen muy vulnerables a posibles lapsos secos: el oeste y centro de Córdoba, partes del NOA, Cuyo y la región del Chaco y el centro y sur de La Pampa”, destacó Sierra.

Están en riesgo el maíz, el trigo y la ganadería. “En los últimos cuatro años, el promedio de lluvias en Jesús María es casi la mitad del histórico. Y este año, en marzo y abril llovió en promedio la quinta parte de lo normal”, dijo León Murúa, jefe de la delegación Jesús María del INTA Córdoba. “Las vacas están perdiendo estado corporal por la falta de agua”, dijo Marcos McHardy, veterinario y presidente de la Rural de Jesús María.

Si alguien sabe del pésimo estado corporal del ganado, ése es Alfredo Avanza, que produce cerca de Ascochinga, en un campo que era cruzado por un arroyo que hoy es una cañada polvorienta. “Por la falta de pasto, los animales se van lejos a buscar comida, y cuando vuelven, exhaustos, toman más agua de la que deben, se encharcan, caen muertos por el exceso de agua”, explicó Avanza sobre el lecho del río seco, que no tiene agua para el ganado por primera vez en 46 años.

Para sostener a las vacas, el productor las tiene a rollo y maíz, pero cree que si en los próximos veinte días no llueve, no tendrá otro camino que deshacerse de parte de su rodeo. Para colmo, apareció la isoca Otro que sufre la falta de agua es Norbel Tesán, que produce novillos Hilton de exportación. “En donde produzco no tenemos una buena lluvia hace tres años. Mantenemos los animales como podemos, con pasto, pero ahora apareció la isoca -un insecto que es plaga- y se está devorando todo”, dijo Tesán. Los entrevistados recuerdan con algo de nostalgia la época en que toda la zona de influencia de Jesús María era ganadera.

La creciente escasez de lluvias registrada desde principios de la primera década del siglo XXI, el boom agrícola y la crisis de la ganadería por la intervención oficial lograron una acelerada expansión de la soja. “Yo aguanté hasta 2002, pero no había forma de competir, así que me terminé pasando a la agricultura”, contó Gustavo Romero, que produce en 750 hectáreas propias en la vecina Colonia Caroya, con un 25% bajo riego, un mix de maíz, trigo, garbanzo y soja. Pero ni siquiera un previsor como Romero, que invirtió parte de sus ahorros en un equipo de irrigación, logró escapar a la falta de lluvias: el maíz que sembró en enero se secó sin haber dado ni un grano, y hoy permanece en su campo como prueba de lo implacable del clima. “Acá hay 220 dólares por hectárea tirados a la basura”, dice. Romero cree que el trigo tampoco andará bien. “Por la falta de lluvias, no se hizo ni la tercera parte de lo que se hacía normalmente en la zona”, acotó.

En Colonia Caroya, a la preocupación por la falta de agua suficiente para la producción se suma la que genera un proyecto inmobiliario que demandará agua río arriba, en Salsipuedes, donde se planea instalar un complejo de departamentos. “Van a mandar un caudal enorme del río Carnero aguas arriba con bombas, para un proyecto que va a demandar millones de litros”, dijo el intendente electo de esa localidad, el radical Luis Grion. Y en un contexto en el que las entidades rurales parecen haber bajado la bandera de las retenciones y hay un ambiente de acercamiento con el Gobierno, los productores de Jesús María siguen tan enojados como en 2008. “Somos casi una zona marginal, con varios años de falta de lluvia y altísimos costos de flete, y nos cobran un 35% de retenciones como si estuviéramos en la Pampa Húmeda. En vez de hablar de planes estratégicos, ¿por qué no empiezan por sacarnos las retenciones?”, se quejaron César Soldano y Walter Ducló. “Si nuestras retenciones se vieran en salud o en rutas, al menos habría un sentido, pero hay lugares donde no hay ni un hospital, como Tulumba”, dijo Marcelo Serafín. Según los consultados, la situación puede revertirse en términos climáticos si llueve entre 30 y 50% más del promedio mensual hasta fin de año.

Emergencia en el sudoeste bonaerense

La escasez de lluvias en el sudoeste bonaerense vuelve a inquietar a productores rurales y al gobierno de Daniel Scioli, que evalúa la posibilidad de reinstaurar allí la emergencia agropecuaria. El clima ha perjudicado ya algunos cultivos de trigo y cebada y provoca la falta de forraje para la ganadería, según contaron productores locales para quienes no alcanza con las lluvias registradas en las últimas horas. Los distritos en los que crece la preocupación son Villarino, Carmen de Patagones, Tornquist, Puan, Coronel Rosales y Saavedra.