La soja cerró con saldo dispar ayer en Chicago y acumula una baja mayor al 13% en el último mes, lo que recorta la holgadez y deja a los productores más dependientes del clima. Mientras los agricultores que siembran soja en campo propio están aún fuera de peligro, quienes arriendan para producir –el 65% del total de los agricultores– llegaron ya al piso de precio soportable en función de la inversión que hicieron para sembrar, señala la Bolsa de Cereales, que reproduce un artículo de El Cronista.
En algunas regiones, las expectativas de rendimientos ya coinciden con los llamados rindes de indiferencia, por debajo de los cuales el negocio da balance negativo, hablando de campos alquilados. Los alquileres para sembrar soja aumentaron en quintales y se posicionan este año en un espectro de entre 8 y 17 quintales por hectárea. A un valor promedio de 13 quintales, por ejemplo, el rendimiento de indiferencia llega a los 26,5 quintales, explica César Gagliardo, de la consultora Artegran. Al alquiler hay que sumarle gastos de implantación y protección (11 quintales) y un costo de cosecha estimado en 2,5 quintales. El rendimiento promedio de la soja el año pasado fue de entre 26 y 27 quintales por hectárea, según datos de la Fundación Producir Conservando (FPC), con lo cual, si la campaña es similar a la anterior, los productores que alquilan campos saldrán hechos con estos precios. Pero si, como se espera, las lluvias fueran menores este año por el efecto “Niña”, la ecuación será de pérdida.

Los datos climáticos no son alentadores. Según Gustavo López, de la FPC, “el estado de humedad de los suelos dice que en el centro de Buenos Aires, el norte de Córdoba, parte de Santa Fe, y en parte de La Pampa hay estado de sequía”. Aún así, los analistas prefieren la cautela. Guillermo Villagra, de la consultora Openagro, explicó que “es normal que durante el ciclo del cultivo, e incluso antes de la siembra, los precios sufran modificaciones. Mientras sean dentro de un rango del 10% no debería existir problemas”, agrega, «pero si este porcentaje excede el 20%, impactará mucho en las rentabilidades”. Gagliardo, por su parte, indicó que es optimista sobre la evolución de precios “porque Estados Unidos va a recortar la estimación de cosecha” que está haciendo por estos días, lo que subiría el precio por un recorte esperado en la oferta.
La recomendación para los productores es la de tener un ojo en los mercados de futuros “para controlar el riesgo de fluctuaciones de precios”, según Villagra, y pensar alternativas como complemento a la soja, para diversificar riesgos. Aparece así la opción del sorgo y el girasol, según Gagliardo, o el maíz, según López, cuyo rinde de indiferencia para campos alquilados tiene un margen más holgado respecto de los rendimientos efectivamente esperados para la campaña.
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