Ante la creciente de los ríos y las lluvias en el norte de Santa Fe, especialistas del INTA Reconquista brindan una serie de recomendaciones sobre el traslado de hacienda, la alimentación del rodeo y la prevención de problemas sanitarios. El monitoreo de los niveles de agua, la planificación del pastoreo y el uso adecuado de las reservas forrajeras, clave para reducir pérdidas.

La creciente de los ríos, el anegamiento de las zonas de islas y las lluvias persistentes condicionan la actividad ganadera en el norte de Santa Fe. La reducción de las superficies de pastoreo y las dificultades para acceder al alimento requieren decisiones anticipadas sobre el manejo de los rodeos.
Frente a esta situación, especialistas del INTA Reconquista destacan que el seguimiento de la situación hídrica, la planificación de los movimientos de hacienda y la administración de las reservas forrajeras permiten reducir pérdidas y sostener la producción ganadera durante los períodos de excesos hídricos.
En este punto, Mario Basán Nickisch -especialista en agua del INTA Reconquista- subrayó la necesidad de monitorear a diario la evolución de los ríos y consultar los registros hidrométricos y los pronósticos del Instituto Nacional del Agua (INA). Esta información permite prever posibles crecidas y definir con anticipación los movimientos de hacienda.
En los establecimientos donde el avance del agua disminuye la superficie disponible, resulta necesario identificar los potreros que todavía pueden utilizarse, revisar los accesos y comprobar el estado de los alambrados y las instalaciones. También se deben prever sectores aptos para recibir animales, con superficies secas para el descanso y disponibilidad suficiente de agua y alimento.
Otra de las recomendaciones consiste en establecer prioridades dentro del rodeo, con especial atención a las vacas paridas, los terneros y las vaquillonas de reposición. De acuerdo con las condiciones de cada establecimiento, pueden evaluarse alternativas como el destete precoz o la venta de animales menos eficientes, novillitos y vaquillas, según los valores del mercado.
La alimentación es otro aspecto que requiere planificación. Erika Bieri, del área de Ganadería del INTA Reconquista, recomendó distribuir las reservas forrajeras de acuerdo con su calidad y los requerimientos nutricionales de los animales. El objetivo es aprovechar el alimento disponible y asegurar una dieta adecuada para cada categoría cuando las condiciones dificultan el pastoreo.
En este sentido, los pastizales diferidos y las pasturas perennes pueden destinarse a animales con menores requerimientos nutricionales. En cambio, los rollos de alfalfa y los silajes de maíz o sorgo deben reservarse para las categorías más exigentes, como terneros destetados, animales en recría, vaquillonas próximas al parto y vacas en lactancia.
Para evitar la acumulación de barro y el deterioro de los potreros, los especialistas del INTA aconsejan rotar los lugares de alimentación, ubicar los rollos en sectores elevados o con buen drenaje y evitar la concentración de animales cerca de las aguadas. Además, recomiendan controlar el estado de los rollos y silajes, descartar aquellos que presenten deterioro y ajustar la suplementación sin introducir cambios bruscos en las dietas.
Las condiciones de humedad, el barro y la concentración de hacienda también requieren reforzar los controles sanitarios. Los especialistas recomiendan observar diariamente a los animales para detectar cambios de comportamiento, falta de apetito, debilidad o rengueras. Ante la aparición de estos signos, es importante consultar al veterinario.
A su vez, se debe garantizar el acceso a agua de bebida segura, revisar el plan sanitario y comprobar que las vacunaciones estén al día. Entre las enfermedades y afecciones que requieren especial atención se encuentran los problemas podales, la leptospirosis y el carbunclo. Ante cualquier sospecha, corresponde dar aviso al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).
Las recomendaciones también contemplan la recuperación de los establecimientos una vez que mejoren las condiciones. Evaluar el estado corporal de los animales y permitir la recuperación de los potreros antes de retomar un uso intensivo son medidas que contribuyen a conservar la capacidad productiva.
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