* Además, aseguró que le da estabilidad a la empresa agropecuaria. Las estrategias para maximizar los rendimientos con eficiencia, se profundizarán el 30 y 31 de octubre en la III Reunión internacional sobre la temática.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) estimó que el 15% de las tierras agrícolas con irrigación del planeta produjeron prácticamente el 50% de los alimentos del mundo. En ensayos del INTA Manfredi –Córdoba– se comprobó que el riego por aspersión tiene una eficiencia del 90% en el uso del agua, mejora y estabiliza los rindes de cereales y oleaginosas.
Más de 16 años de ensayos en el campo experimental que el instituto tiene en esa localidad cordobesa, demostraron que con riego la variabilidad anual de los rendimientos se reduce a un 15% mientras que en secano, con más riesgos productivos, asciende al 50%.
“El riego le da estabilidad a la empresa agropecuaria”, afirmó el especialista del INTA Manfredi, quien además aseguró que los rendimientos de trigo se duplicaron: se pasó de 2.200 kilos promedio por hectárea en secano a 5.300 con riego. En el caso del maíz, el rinde promedio de 16 años es de 120 quintales bajo riego contra 78 en el sistema tradicional.
En la mayor parte de la región agrícola suele haber déficit hídrico en momentos clave. “Esto significa que cuando se hace efectiva la lluvia ya suele ser tarde para el cultivo, lo que provoca disminución en los rindes. Por ejemplo, si el maíz no dispone de suficiente cantidad de agua durante la floración, el rendimiento final se verá severamente afectado”, explicó Salinas.
Producir más con menos agua
Según la FAO, para el 2030 la población mundial será cercana a los 9 mil millones lo cual traerá como consecuencia un aumento en la demanda de alimentos. “Para estar a la altura de las circunstancias debemos ser competitivos y para esto es necesario aumentar los rendimientos agrícolas”, advirtió Eduardo Martellotto, coordinador del módulo pampeano del proyecto nacional de riego suplementario en cultivos extensivos del INTA.
“En un contexto en el que la Argentina agroexportadora de alimentos tiene un rol protagónico, el riego debería ocupar un lugar destacado para alcanzar los valores máximos de rendimientos de los cultivos”, señaló Salinas.
Aumentar la productividad de los cultivos implica saber cuándo y cuánta agua se necesita aplicar de manera eficiente mediante el riego. Para esto existen en diversos softwares que permiten conocer el estado hídrico. Uno de los últimos fue desarrollado por el INTA Oliveros –Santa Fe– y se llama Bahícu.
“Regar sin control y cuando el cultivo no lo necesita puede ser económicamente contraproducente”, dijo Martellotto. Además, aseguró que “para ser competitivos es necesario conocer y predecir la disponibilidad de aguas subterráneas y superficiales de cada región”.
Lo que se viene
La agricultura bajo riego en la Argentina se hace en una fracción de las tierras potencialmente aptas. Según estimaciones del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (PROSAP) es posible incorporar 16 millones de hectáreas de nuevas tierras de cultivo –44% de ellas en zonas áridas y 56% en húmedas– si se hacen las inversiones necesarias.
En este sentido, los especialistas adelantaron los contenidos que se profundizarán el 30 y 31 de octubre en la III Reunión internacional sobre esta temática que se realizarán en el INTA Manfredi –Córdoba– con el lema: “Producciones potenciales con máxima eficiencia en el uso de insumos y agua”.
Las jornadas reunirán a especialistas nacionales e internacionales para analizar los sistemas productivos y el futuro de la agricultura del país y la región entre otros temas. Además, habrá una muestra estática de empresas relacionadas al sector, que presentarán sus productos.
En cuanto a las innovaciones, Salinas explicó que se encuentran evaluando un nuevo sistema: el riego por goteo subterráneo. “La manguera con goteros, se entierra a 25-30 centímetros bajo la superficie, lo que permite trabajar con caudales menores que los necesarios para pivot. De esta manera se riega el 100% del lote, con alta eficiencia y sin problemas de viento, temperatura o cualquier impedimento climático”.
Al respecto, si bien este sistema está en investigación, en el INTA Manfredi se instaló un módulo de seis hectáreas con una rotación clásica de trigo-soja-maíz y se instalaran otras dos para evaluación forrajera. Así, se determinará el comportamiento óptimo del sistema y, además, cuáles son las distancias entre goteo, los caudales más convenientes y cómo se desempeña el cultivo.
INTA
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